TORME - Sus ermitas

San Vicente - San Cosme y San Damian

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Varias son las ermitas de las que, desde tiempos remotos, tenemos noticias en el pueblo de Torme y a las que se hace referencia en numerosos documentos. En ellos se indica la existencia de las ermitas de Ntra. Sra. del Rebollar, de la de San Miguel, de la Virgen de la Lera que estaba formando parte de Las Torres aunque situada fuera de su recinto, y de forma especial la de San Vicente y la de los Santos Mártires San Cosme y San Damián.

 

Ermita de San Vicente.- De las tres primeras ermitas a las que se ha hecho referencia no quedan vestigios, no así de las otras dos. La ermita de San Vicente permanece desde el siglo XIII, cargada de historia, aunque fue reformada y ampliada en los siglos XVI y XVII. Fue retirada del culto, a comienzos del siglo XIX con motivo de la invasión y ocupación francesa y, posteriormente, convertida en vivienda a mediados del mismo siglo y es a lo que está destinada en la actualidad.

 

ERMITA DE LOS SANTOS MÁRTIRES COSME Y DAMIÁN.- La ermita de los Santos Mártires Cosme y Damián, distante del pueblo 1 Km. aproximadamente, es para el pueblo de Torme la ermita por antonomasia. Por ello, en lo sucesivo, nos referiremos a ella como habitualmente se la conoce en el pueblo: “La ermita”. Lo mismo que al citar a San Cosme y San Damián lo haremos como también en el pueblo se hace: “Los Mártires”.

 

Aunque en el frontispicio de esta ermita aparece la fecha de 1685, sabemos, y así lo atestiguan documentos de la época, que al menos, una década antes ya estaba la ermita construida y hecho el encargo de dorar y estofar los retablos que en ella estaban colocados. La citada fecha es sin duda el remate de dicha ermita en su primera realización, pues también se nos indica en los correspondientes documentos, cómo en el siglo XVIII se reciben donaciones para el levantamiento y construcción de una nueva capilla, como se puede apreciar en la propia fábrica del edificio.

 

La ermita es una bella construcción de una sola nave de 28 m. de larga x 9, 50 m. de ancha, con dos capillas de unos 4 m. x 6,40 m. a cada lado de la nave que la dan en su interior el aspecto de una cruz, añadiéndose, a la situada en la fachada sur y a ambos lados de la misma, la sacristía y un recogido soportal sobre el que se levanta una pequeña espadaña.

 

Su espacio interior es amplio, con cuidadas bóvedas rematadas y divididas por bien trabajados nervios que descansan sobre columnas de buena piedra labrada. El retablo del altar mayor es de madera policromada, propio de la época, aunque bastante deteriorado, y los altares laterales desaparecieron bajo el pretexto de adecuar la ermita a las reformas conciliares.

 

Pero aparte de lo que el edificio supone en sí, que no es poco, lo que la ermita encierra, como elemento más valioso, es el profundo espíritu religioso que en toda la zona, y en especial en el pueblo de Torme, se profesa a “Los Santos Mártires” venerados en ella. Veneración que hizo que, a pesar de que el patrón de la iglesia del pueblo sea San Martín obispo, la fiesta de Torme se celebre con motivo de “Los Mártires”. Primero esta fiesta se celebró el 27 de septiembre, posteriormente se hizo el día 26 de ese mismo mes y, finalmente, ante la despoblación sufrida por el pueblo en la década de los sesenta, se trasladó la fiesta al primer domingo de agosto, mes en el que el pueblo se encuentra al completo de habitantes.

 

En el día de la fiesta se sube en procesión, desde la iglesia a la ermita, portando en andas a los santos. Tras celebrar en la ermita una misa solemne, se distribuye a los asistentes vino, galletas y torreznos, en la campa situada junto a ella, en un acto de hermandad, amenizado por la música que propicia el baile entre los asistentes, rememorando la celebración en épocas anteriores cuando se comía allí, tras la misa, y se subastaban “los torreznos”, entre otros alimentos y se bailaba hasta el atardecer en que se bajaba al pueblo.

 

Esta ermita, de tan alto significado histórico y arquitectónico, reúne, como se ha dicho, un incalculable valor espiritual que enraíza en lo más profundo de las tradiciones religiosas del pueblo de Torme y su comarca. Pero, como todo edificio, necesita mantenimiento y reparación.

 

Las pequeñas reparaciones las ha ido costeando la Cofradía de los Santos Mártires, de la que en otro punto hablaremos, pero después de tantos años el tejado precisaba un arreglo en profundidad. Arreglo que por sus dimensiones, unos 350 m2, excedía a las posibilidades económicas de la citada Cofradía, razón por la que se solicitó la ayuda de los hijos, vecinos y amigos de Torme.

 

La respuesta no se hizo esperar y con la ayuda económica recibida y el gran interés y dedicación de los Mayordomos fue posible dotar a la Ermita de un nuevo tejado. Obra que se concluyó el 12 de junio de 2006. La ayuda recibida, aunque generosa, no fue suficiente para costear la obra y, como pudo verse en las cuentas entregadas, la Cofradía contrajo una importante deuda avalada con un préstamo efectuado por algunos cofrades.

 

Pintado de la ermita.- La situación en que se encontraba el tejado propició que tanto las bóvedas como las paredes de la Ermita quedaran con grandes manchas de humedad lo que, juntamente con otros deterioros, y por decoro de la ermita, aconsejaron pintarla.

 

La pintura de la ermita y la limpieza de sus sillares y crucería se efectuó en el verano del 2007, quedando el interior de la misma totalmente reparado.

 

En el verano del 2008 se colocaron mesas de altar en las naves laterales, ocupando el lugar de los altares quitados y se dotó de respaldo a los asientos del coro.

 

Continuando con las reparaciones de la ermita, en los primeros días de agosto del 2009, se arregló y pintó el soportal de la misma. Se reparó la fachada norte y los contrafuertes que en esta parte están situados. También se colocó una hermosa lámpara pendiente de los arcos de su bóveda.

 

En al año 2010 y para continuar con el decoro de la ermita, se colocaron imágenes en las capillas laterales de la misma. Una imagen de la Virgen en la capilla de la izquierda y un hermoso crucifijo en la derecha, sustituyendo al que se bajó a la parroquia de San Martín. También se colocó una estatua de San Roque en la hornacina situada en la fachada del soportal, encima de la puerta. El crucifijo lo sufragó la Cofradía ayudada con una generosa donación de una cofrade y la estatua de San Roque fue donada por otra cofrade.

 

Aunque en el año 2014 se canceló la deuda contraída y devuelto en su totalidad el préstamo efectuado para el arreglo del tejado, para dar cumplimiento a lo establecido en los Estatutos de la Cofradía, tanto la cuota de los cofrades como los donativos recibidos se continuarán dedicando a conservar las tradiciones y mantener la ermita dentro del decoro que su función exige.

 

Para que quedara legalmente constituida la titularidad de la propiedad de la Ermita, el día 10 de junio del 2015 en reunión mantenida por el Concejo de los vecinos de Torme y los miembros de la Cofradía de los Santos Cosme y Damián firmaron el documento de conformidad por el que reconocían que dicha propiedad recayera sobre la Parroquia del citado pueblo de Torme.

 

La Parroquia, en Junio de 2016 y de acuerdo con el Arzobispado, tras el anterior acuerdo de propiedad, firmó el documento de Comodato a favor de la citada Cofradía, por espacio de treinta años, mediante el cual la Cofradía seguirá disfrutando de dicha Ermita en idénticas condiciones  en que lo ha venido haciendo desde tiempo inmemorial.

 

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